Lo Bueno y lo Malo de Nuestros Lados Ocultos.

Cómo Entender lo Que no Mostramos.

Todos tenemos un “lado oculto”. Esa parte de nosotros que pocas personas conocen, donde guardamos emociones, pensamientos o impulsos que a veces ni nosotros mismos comprendemos del todo. Desde la psicología, este concepto suele relacionarse con la sombra, un término que el famoso psiquiatra Carl Jung utilizó para describir todo aquello que reprimimos o negamos de nuestra personalidad.

Ahora bien, ¿por qué es importante hablar de esto? Porque conocer y aceptar nuestros lados ocultos puede ser una de las formas más profundas de crecimiento personal.

Lo bueno de nuestros lados ocultos

Aunque suene raro, nuestros lados oscuros también tienen luz. Esa parte que no mostramos puede guardar potenciales dormidos, creatividad, instinto de supervivencia o fuerza emocional que, al ser reconocidos, pueden impulsarnos a evolucionar.

Por ejemplo:

  • La rabia, si se comprende y canaliza, puede ayudarnos a poner límites sanos.

  • La tristeza, si se acepta, nos permite conectar con nuestra vulnerabilidad y empatía.

  • El miedo, bien entendido, puede ser una guía para actuar con prudencia y conciencia.

Aceptar esas emociones no significa justificar comportamientos dañinos, sino entender qué nos quieren decir. Cuando escuchamos nuestras sombras, dejamos de ser controlados por ellas.

Lo malo de negar o reprimir esos lados

El problema surge cuando negamos o reprimimos lo que sentimos.
Si fingimos que todo está bien, que no nos duele nada, o que no tenemos defectos, esas emociones se acumulan en silencio y terminan saliendo de formas poco saludables: ansiedad, ira descontrolada, relaciones tóxicas o incluso síntomas físicos.

Desde la psicología, esto se conoce como represión emocional, y a la larga puede afectar la autoestima, la salud mental y la estabilidad en nuestras relaciones.
Por eso, negar la sombra no la elimina, solo la hace más fuerte en lo inconsciente.

 Integrar la sombra: el camino hacia una vida más auténtica

El trabajo psicológico consiste en reconocer e integrar nuestros lados ocultos, no en eliminarlos.
Esto se logra a través de:

  • Autoconocimiento: observar cómo reaccionamos ante ciertas personas o situaciones.

  • Autoaceptación: entender que tener defectos no nos hace malos, sino humanos.

  • Terapia psicológica: un espacio seguro donde podemos explorar nuestras partes más profundas sin miedo al juicio.

Cuando aprendemos a reconciliarnos con lo que somos, incluyendo lo que no nos gusta ver, logramos equilibrio emocional, madurez y autenticidad.

Nuestros lados ocultos no son enemigos, son mensajeros. Nos muestran las heridas que aún necesitan atención y las partes de nosotros que buscan ser vistas.
Aceptar nuestra sombra no nos hace más oscuros, nos hace más completos.

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