¿Sabías que lo que comes también afecta cómo te sientes?
Sí, así como lo lees. No solo se trata de cuidar el cuerpo para verse bien o estar en forma, también es una forma de cuidar tu mente. Nuestra alimentación tiene un impacto directo en nuestro estado de ánimo, energía e incluso en la manera en que pensamos y reaccionamos ante la vida.
La comida y la mente: más conectadas de lo que crees
No es casualidad que cuando estás triste o estresado te antoje una pizza, un chocolate o una bolsa gigante de papas. Nuestro cerebro busca consuelo, y lo hace a través de ciertos alimentos que nos dan una sensación momentánea de alivio o placer. Pero ojo: ese efecto es pasajero, y muchas veces después viene la culpa, la pesadez o incluso más ansiedad.
Por otro lado, una alimentación balanceada, rica en frutas, verduras, cereales integrales, proteínas y grasas saludables, ayuda a que el cerebro funcione mejor. ¿Por qué? Porque le estás dando el “combustible” que necesita para producir neurotransmisores como la serotonina, la famosa “hormona de la felicidad”.
¿Te ha pasado esto?
-
Estás de mal humor y no sabes por qué… hasta que recuerdas que solo tomaste un café en todo el día.
-
Te sientes sin energía ni motivación, y resulta que llevas días comiendo solo comida rápida.
-
Estás más ansioso de lo normal, y tu alimentación ha estado llena de azúcar y procesados.
No estás solo. A muchos nos pasa, sobre todo en épocas de estrés o cambios. Pero saberlo es el primer paso para cambiarlo.
¿Qué puedo hacer para mejorar?
Aquí van algunos consejitos sencillos y realistas:
-
Escucha a tu cuerpo: A veces no es hambre, es sed o cansancio. Aprende a distinguirlo.
-
No te castigues por comer algo “poco saludable”: Comer debe ser un placer, no una fuente de culpa. La clave está en el equilibrio, no en la perfección.
-
Haz pequeños cambios: Añade más colores a tu plato (sí, como el arcoíris), reduce el azúcar poco a poco, toma más agua. Cada paso cuenta.
-
Incluye alimentos que cuidan tu mente: Plátano, nueces, avena, pescado, yogurt natural, vegetales de hoja verde… todos aportan nutrientes que ayudan a tu salud mental.
-
Busca apoyo si lo necesitas: A veces hay emociones más profundas ligadas a la comida. Hablar con un psicólogo o un nutricionista puede ayudarte muchísimo.
Cuidar lo que comes también es autocuidado
La alimentación no es solo un tema de dieta, peso o salud física. Es también una forma de conectar contigo, de darte lo que necesitas, de cuidarte desde adentro.
Así que la próxima vez que te preguntes por qué te sientes tan decaído o irritable, échale un vistazo a lo que has estado comiendo. Tal vez tu mente solo necesita un poco más de cariño... ¡y de nutrientes!

Comentarios
Publicar un comentario